sábado, 27 de marzo de 2010
Haciendo boca
Para que el 14 de mayo todos podamos cantar las canciones raras, aquí un vídeo (con una sola imagen y que no se mueve) de uno de los hits del último disco: Mal en mí.
Mal en, mal en mí
Antes eras 20 primaveras
Antes de los 20 tampoco eras inocente
Antes te sentías por encima de la gente
Eso antes, ahora es bien diferente
En la ciudad nadie tiene el puesto asegurado
Nadie está salvado por anticipado
Nadie se perdió ni se ganó
Todavía el cielo, creelo
Abrí los ojos y velo por mí
Dejaste ese mal en mí
Mal en mí
Mal en, mal en, mal en mal en mí
Hay un mal en mí
Que no es igual a los otros males normales
Es una navaja
Una herida abierta
Una puerta cerrada
Donde había algo
Hoy ya no hay nada, hoy ya no hay nada
En mi casa para vos no hay puertas
Ni puertas abiertas
Ni puertas pesadas
Ni puertas de roble
Ni cerradas
Dejaste un mal en mí
Mal en mí
Mal en, mal en, mal en mal en mí
Hay un mal en mí
Que no es igual a los otros males normales
Es una navaja
Una herida abierta
Una puerta cerrada
Donde había algo
Hoy ya no hay nada
Dejaste un mal en mí
Mal en mí
Mal en, mal en, mal en mal en mí
En nada de nada
Siempre hay una puerta peinada
Esperando a tu nariz si venís
Vamos a ser dos sin arroz
Nosotros dos
Dejaste un mal en mí
Mal en mí
Mal en, mal en, mal en mal en mí
No vale la pena sufrir
No vale la pena sufrir
Abrí los ojos y velo
Fui tu caramelo
Dejaste un mal en mí...
viernes, 26 de marzo de 2010
La agenda completa

Gira 2010
miércoles, 24 de marzo de 2010
Una puntita
martes, 23 de marzo de 2010
sábado, 28 de febrero de 2009
Yo quiero uno en la mano

Luca, estrenada por Rodrigo Espina hace dos años, marcó el camino. Sin ser una obra maestra del rockumental, su película supo estar a la altura del mito a partir de una receta sencilla: dedicación, armado artesanal y sentido común. Con eso, y una impresionante labor de archivo, alcanzó. Y fue muchísimo. Algo parecido apunta a suceder con Los Rodríguez: 100 pájaros, una road-movie que el cineasta Sergio Bellotti le dedicó a la banda liderada por Andrés Calamaro, y mantuvo 14 años en el cajón hasta hoy. “Es así, las películas te tienen ahí, a la espera, acumulando polvo, hasta que un día te llaman y te piden que las edites. No hay secreto”, dice con la ansiedad que le produce el estreno inminente.
El documental de Los Rodríguez, como aquel de Espina, tiene su propia historia. El encuentro entre cineasta y banda recién se produjo a mediados del ‘94, cuando Bellotti se enteró de que Calamaro iniciaba con Los Rodríguez su primera gran gira nacional, a dos años del éxito de Sin documentos. El director no lo dudó: fue al Gran Rex y sin más le propuso al (futuro) Salmón hacer “un backstage” de la gira. En realidad, Bellotti sabía que se trataba de algo bastante más serio. Pero calló y simplemente se dedicó a filmar. El resultado, al menos en el adelanto al que pudo acceder el NO, es excepcional: se ve a un Calamaro de pelo largo y colita compartir los vaivenes de la gira, ya mostrando una clara voz de mando, aunque no al punto de ocasionar roces graves con sus compañeros Ariel Rot, Germán Vilella y Julián Infante. También se ve el famoso encuentro con Maradona antes del Mundial ‘94, gracias a los buenos oficios de Fito Páez, y “cumbres” con La Mona Jiménez y Charly García, cuando aún reinaba la paz entre éste y Calamaro. Bellotti se hace invisible, pero sin perder el ojo autoral. Y logra su mayor mérito: que los músicos bajen la guardia y se muestren con naturalidad.
jueves, 12 de febrero de 2009
Una obligación, no una virtud
jueves, 29 de enero de 2009
Todo se descarga
NADA SE PIERDE, EL DISCO (click aquí para descargarlo)Por Juan Puchades.
Así que si eres es de estos últimos, lo mejor es que no te molestes en descargarteNada se pierde, un disco que recoge ese espíritu maravillosamente libre y que incluye desde temas grabados en directo (o en pruebas de sonido) en 2007 y 2008 con geniales lecturas de "Los mareados" y "Jugar con fuego", a instrumentales sin fechar como "Jamming with myself vol. 1 y 2", con Andrés desarrollando su faceta más negra, jazzera y funk. O podemos recordar aquellos directos de 1999, en plena gira junto a Bob Dylan y escudado por Guille Martín y Candy Caramelo, en la interpretación magnética de "I Can´t help falling in love" (¡Sí, Elvis está vivo! Pero, por favor, fíjense en la interpretación vocal: si aquella noche Dylan lo estaba escuchando, igual se le cayeron las pelotas al suelo). O rememorar, de aquel mismo periodo del 98-99, cuando atacaba con frecuencia el "Una noche sin ti" de Burning, aquí en una sentida toma acústica, diferente a las eléctricas que tenemos archivadas en nuestras colecciones de piratas calamarianos.
Como recordando sus raíces en el rock argentino, Nada se pierde también nos permite disfrutar de "Bajan", tema de Luis Alberto Spinetta que Calamaro borda en esta versión cegadora de 1999, registrada al acabar las sesiones que darían lugar aHonestidad brutal; "Pato trabaja en una carnicería", de Moris –la única canción de las aquí incluidas editada anteriormente, en el single en edición limitada (¡450 copias!) "Loco"–; y, por último, "Mejor no hablar", tema de Sumo, el grupo que lideraba el fallecido Luca Prodam.
Andrés, incluso, nos invita a compartir un "Días distintos" grabado en Tablada 25 durante un ensayo, uno de esos momentos en los que los músicos construyen en la intimidad de cuatro paredes las canciones que llevarán al escenario. Por haber, hasta hay acidez sonora, para abrir y cerrar el disco: Primero él solo en Camboya ("Up in the morning"), y al final ("Slave driver", de Marley según la versión de Taj Mahal) con su banda en una prueba de sonido.
Vale la pena adentrarse con calma en Nada se pierde (Calamaro lo guarda todo, podríamos añadir), un regalazo inexcusable para los seguidores de Andrés. Una golosina para disfrutar tranquilamente, para saborearla y ampliar la mirada más íntima sobre un músico que siempre se ha negado a ser, exclusivamente, el cantante dorado que se escucha en la radio y los videoclips.

